Sí México fuera una computadora, posiblemente hoy estaríamos navegando a una velocidad de 52KB/s, aquella velocidad con la se accedía a través del cable telefónico, y que además ocupaba nuestra línea telefónica.
Esta comparación no es solo un recurso textual, sino que se coteja con la realidad. Según la última publicación del INEGI México está en el lugar 34 de la lista de la OCDE en penetración de acceso en internet en hogares, es decir, mientras que el 97.2% de los hogares de Corea del Sur (primer lugar de la lista) tienen acceso a internet; en México, sólo el 26% de los hogares tienen acceso a Internet.
Hay que recordar que Corea del Sur tardó 20 años en desarrollar su industria y economía, que incluso en aquellos tiempos, México estaba mejor ubicado en desarrollo económico que dicho país. De ahí la analogía de la velocidad.
Pero aún hay más, este informe del INEGI toma una radiografía exacta de la brecha digital en México. Por ejemplo, el 76% de los cibernautas en México, tienen menos de 35 años. Por lo tanto, la mayoría de sus usuarios se encuentran cursando secundaría; preparatoria; o licenciatura.
El 90% de estos usuarios usa el internet por lo menos una vez a la semana. Y la batalla por su uso es igual de competitivo, pues el 59.7% lo usan para obtener información y/o comunicarse (al parecer Redes-sociales).
Pero más allá de sus usos, que son aquellos que pueden acceder, qué sucede con lo que no, por qué no pueden. ¿Es el Estado quien se los impide? ¿son los costos, o la simple falta de interés?:
Parece que el Estado se lava la cara con sus mismas instituciones, pues el INEGI nos dice que la falta de acceso a internet, se debe, a que la gente no cuenta con los recursos; o no la “necesitan”. ¿Será? Parece increíble entender esto, pues la OCDE a resaltado que los mexicanos ganan poco y trabajan mucho, y mucho de ello se debe a los monopolios que solapa el Estado.
Lo interesante es que parece no haber una atención especial ni causal por parte del gobierno mexicano a la herramienta más usual en el resto del siglo XXI. El aplazamiento del apagón analógico no sólo trae como consecuencia el no acceso de televisión digital, sino también impide la penetración de internet, a través de infraestructuras como la Fibra Óptica, que lograría abaratar los costos del acceso de internet.
Y con este ultimo punto me despido de ustedes. El apagón analógico junto con el acceso a la fibra óptica trae consigo precios “ridículos” que viven hoy algunas de las capitales del país, que ya tenían acceso al internet. Para muestra un botón, mientras que un MB de velocidad de descarga cuesta con el internet convencional al rededor de 5 dólares, con fibra óptica vale menos de .5 dólares.
La brecha digital no sólo depende de quién tiene acceso y a qué velocidad, también depende del costo por acceder a ella, y que como sociedad democrática, debe ser accesible para cualquier individuo que así lo decida, y que el costo para llevarlo a comunidades lejanas, debe ser absorbido por la mayoría ciudadanía que puede pagar un poco más ( a través de un gravamen especial),y quien no pueda pagar pueda acceder a él, gracias al impuesto que lo financia.