La técnica de la lectura es compleja. Así es, la lectura sobre cualquier cosa es una técnica, que no es natural al hombre. Que debe ser perfeccionada y emprendida con una gran paciencia y dedicación para ser dominada.
Algunos creen que leer, es como ver el televisor. Uno se sienta y espera ser abrazado por éste. El televisor hará todo, usted sólo no quite sus mirada y no desvíe del todo su audición. El televisor le dirá que están haciendo los personajes, qué dicen y por qué lo dicen, y sí, además se reirá de los actos con o sin consentimiento suyo, usted sólo siga la carroza.
Sin embargo, la lectura no es así. La lectura, tiene como único instrumento exógeno, a las letras plasmadas. Mismas que fueron escritas con una técnica creativa, pero, que no lograrán nada, si la creatividad del lector no está del todo desarrollada.
Y entonces viene lo complejo, el lector, tiene que aprender a manejar la vista de cierta forma, a mantener su atención en una máxima eficacia, por que acá, las letras no se reirán solas, se reirán con nosotros. Pero sobre todas las cosas, lo importante es la comprensión de lo que se traga por la vista. Así como masticamos algo y detectamos sus sabores o sinsabores, en la lectura detectamos el humor, la tragedia, la intriga, a través de digerir las letras escritas.
Una vez aclarado esto. Y de hacer ver, que la lectura no es una tarea simple. Lo complejo viene cuando se mezcla, la lectura y la política. Leer sobre política, se cree, es como leer sobre un horóscopo, o sobre la elaboración de una pastel, sólo falta leerlo, ver cómo sucedió, y entonces, se tiene un juicio sobre el acontecimiento político. Nada más distante de la realidad.
De hecho, leer política conlleva a tener un conocimiento nimio sobre lo qué es ésta. Cuando leemos de una actor político, o de un partido político, o de un régimen político (democracia, tiranías, dictadura, totalitarismo), debemos saber qué significa cada uno de estas definiciones, así como, observamos una palabra nueva para nuestro entendimiento y la buscamos en un tumbaburros (léase diccionario), los mismo debemos de hacer con cualquiera de estos términos políticos.
Sin embargo, esto nunca sucede. Lo que observamos es que el ciudadano normal, y poco consciente, desea saber sobre los temas de interés público, y emitir su opinión a través de lo que cree es lo que está sucediendo.
No toma en cuenta, si el medio masivo, del cual recibe la información es un medio que se identifica con una ideología de izquierda o derecha, o centro. O si está emitiendo una opinión o una noticia per se.
El ciudadano debe primero saber qué tipo de medio masivo está leyendo, identificar su perfil ideológico, y después iniciarse en temas de política a través de un bagaje teórico en política, y si esto no sucede, entonces el ciudadano llena su cabeza de palabrerías sin sentido. Y por lo tanto, no comprende su alrededor político.
La literatura tiene entre tanta funciones, una fundamental, hacernos ver un mundo que dista del nuestro, comprender horizontes, ver en los ojos del ajeno. Y si la literatura es de política, debe ayudar a comprender nuestra realidad política, social, económica, etc…, pero no puede haber lectura sin comprensión, como no puede haber lectura política sin iniciación politológica.
Todo tiene una explicación lógica, los actores políticos actúan con un interés, y las estructuras o instituciones políticas se afectan por algo, comprender por qué, no es tarea sencilla, pero no se tendrá ni noción, sino se hizo previamente una culturización política.
Ya para despedirme, solo me queda decir: en la democracias, a diferencia de otros tipo de regímenes políticos (antes mencionados), la tarea de gobernar depende del ciudadano, más que de el actor político elegido.