El ciudadano común y consciente, desconoce cierta distinción entre: la política; lo político, y el poder. Y es que aunque pareciera ser lo mismo, en realidad, son cosas totalmente distintas, pero entrelazadas entre sí, por su naturaleza social.
Es importante destacar que la política solo es un atributo humano, ningún otro ser vivo es capaz de llevarlo a cabo. Esto se debe por dos simples razones: la existencia de un lenguaje elocuente y convincente, y en segundo, y más complejo, el grado de civilización.
Incluso, es necesario hacer una anotación sobre las definiciones de estos tres conceptos claves para el entendimiento del Estado. Hay que tener en cuenta, que estas definiciones no son estáticas, ni mucho menos, la verdad absoluta, pues la definición de un concepto no depende de la esencia que desea retratar el concepto, si no de la ubicación textual de éste.
La semana pasada me encontré en el blog de Silva-Herzog Márquez, una conferencia escrita del filosofo Castoriadis, donde hace referencia sobre la diferencia de estos tres conceptos, y desde mi humilde perspectiva, considero que es la más ligera para dar entender la función de cada concepto, y entender así, la escancia de la Ciencia Política.
El define cada concepto de manera elocuente y precisa:
- La Política: es la obtención de un fin, ya sea colectivo o individual, aunque siempre impulsado por el egocentrismo.
- Lo Político: es todo lo que concierne a este poder explícito (los modos de acceso a él, el modo apropiado de gestionarlo, etc.).
- El Poder: es aquella fuerza intangible que logra modificar conductas, físicas o psíquicas de una sociedad o un individuo.
Dicho lo anterior, podemos decir, que un actor político debe reunir diversos instrumentos para un obtener un fin, es decir, poder. Por ello, se decide que una persona es política, pues logra persuadir a través de diversos medios (lo político) a un grupo, o sociedad, y esta se somete de manera temporal al actor político.
El juego social que conlleva a ser político es complejo, y no confundir la incompetencia interpretada por una sociedad hacia sus gobernantes, como una no existencia política, o peor aún, la tergiversación de la política como acto corrupto, o corruptor. Pues como toda acción política la importancia no radica en el bien ni el mal, sino en el interés.
Ojala haya podido aclarar con este breve texto que no todo ser por estar en gobierno es un actor político, ni que todo actor político debe actuar con buena fe. Todo depende, como se mencionaba con anterioridad del contexto.
Entonces, buen ciudadano lector, ha hacer política que aquí tienes una breve guía, lo más depende de tu practicidad, pero antes de comenzar a desear a gobernar una sociedad, permite gobernarte a ti mismo.