Aunque para algunos la pregunta parece obvia, para otros no la es del todo. Y es que una ciencia tan joven, como la es la Ciencia Política[1], no ha sabido explicar del todo cuál es su función social, el porqué de su importancia.
Cualquiera que se le pregunte: ¿Qué estudia la economía? ¿Qué estudia la medicina? ¿Qué estudia la biología? Sin tapujo alguno, sabrá a grandes rasgos a qué se dedica cada una de estas ciencias.
Sin embargo, con la Ciencia Política no sucede lo mismo. Y en gran parte se debe a los neófitos en el área, y en segundo, en la poca capacidad de elocuencia de los que la estudian para transmitir la importancia de esta ciencia en cualquier parte del mundo.
Para explicar lo anteriormente dicho. Cuando un egresado de un bachillerato o preparatoria busca una opción de vocación educativa, una carrera pues, y se topa con la oferta académica de Ciencias Políticas o Ciencia Política[2], se imagina de inmediato, que es un taller de largo plazo, mediante el cual, adquirirá aptitudes lingüísticas; caporales; y emocionales, para participar en la política, dicho en pocas palabras, convertirse en un político “estudiado”.
Hace falta recorrer un par de minutos las universidades donde se ofrece esta ciencia, y al preguntarles a los alumnos de los primeros grados: ¿Por qué estudiar Ciencia Política? Contestan, “pues quiero ser diputado”, otro, “pues para llegar a ser gobernador y gobernar bien”, y otros más en la fosa[3], “para cuando sea presidente del país”.
Más errados no pueden estar, y peor aún, así lo comunican a su red social primaria. Por lo tanto la sociedad, hace su conjetura y dice: “si estudias Ciencia Política, vas para político ¿Verdad?” o “¡Ah tú siempre con la grilla!”, y quizás, “cuando llegues de diputado, me das trabajo ¡eh!”. Como se puede leer, la conclusión social es muy similar a los estereotipos que se tienen de la Ciencia Política per se por parte de los neófitos.
Por ello, este escrito pretende dar a conocer, la importancia del politólogo. Un politólogo, es un estudioso de la Ciencia Política, esta ciencia estudia el poder, las relaciones de éste, y por supuesto, todas las instituciones[4] que de éste emanan, como por ejemplo: las leyes, los partidos políticos, las familias sociales, las elites, entre muchas, muchas más. Es el politólogo quien estudia a los actores políticos, y su fin es ese, estudiarlos, no ser parte de estos.
Ya lo decía, el politólogo alemán, Dieter Nolen[5], el politólogo solo se puede llamar así, cuando está haciendo ciencia, porque cuando opina, es un opinólogo más. Si bien esta postura es muy purista, se puede entender, y con eso yo me quedo, que el politólogo hace ciencia, y conoce sobre los alcances de ésta, y su manera de experimentar con la misma.
Ahora, quiero hacer un paréntesis aquí: políticos, lo somos todos, porque al ser seres con leguaje nos comunicamos a través de símbolos (palabras), mismas que pretender dar entender ideas (formas de pensar), y siempre tienen una esencia de persuasión. El politólogo italiano, Gianfranco Pasquino dice[6]: la política es la imposición de valor, conllevar a pensar, lo que es bueno y lo que es malo para una sociedad, sin importar su tamaño grupal. Por ende, todos hacemos política, y cuando decidimos no hacerla, es una forma de hacer política.
Ya aclarado el punto anterior, retorno a lo nuestro. Entonces los politólogos saben de política porque la estudian desde sus líneas de investigación, desde lo que les interesa. Es como un pediatra, sabe sobre la salud infantil, empero, no significa que no sabe sobre la salud en general. Y a esto es a lo que voy, si el individuo sabe que cuando se está enfermo, el mejor guía es un médico ¿Por qué cuando el conjunto de individuos está enfermo de reglas justas, no recurre a un politólogo para que le dé una idea de lo que está padeciendo ese grupo?
La respuesta a esta pregunta me la dio un politólogo: por que al ser la política del ámbito público, todo individuo cree que sabe de ella, por formar parte de ésta. Sin embargo, no es así simple, cuántos de los que me hace el gran honor de leerme, saben: ¿Cuántos diputados por mayoría relativa hay en el Congreso de la Unión? ¿Qué sistema electoral tiene México? ¿Quién elige a los candidatos plurinuminales? ¿Qué poder califica las elecciones a nivel federal?
Estas preguntas que no son solo de cultura política, sino de cultura general, las desconoce la mayoría, y eso se debe, creo yo, ya lo mencionaba al principio sobre el segundo punto, de que el politólogo en primer instancia no ha sabio expresar su función social, no ha explotado su capacidad intelectual y dar entender qué hace en su ciencia, no a sus colegas, sino a la sociedad en la que se desenvuelve, aunado vivimos en una sociedad que lo que menos le importa es la política, por que según ésta: no les “afecta”.
Así que de favor, la próxima vez que necesiten saber por qué una reforma de ley es importante, no recurran a la opinión de López Doriga, o Loret de Mola, o etc. Vayan con su politólogo más cercano, y háganle saber sus dudas, les puedo asegurar que además de hacerse de conocimiento politológico, también le harán el día a ese politólogo. Por que para hablar de instituciones políticas desde la ciencia, nadie mejor que un politólogo.
Gracias por tu tiempo, y si te gusta comparte, y si te disgusta comenta y debate.
[1] Véase, Diccionario de Ciencia Política de Dieter Nolhen, en el Ensayo Introductorio.
[2] Véase, Manual de Ciencia Política.
[3] Poco más de medio siglo.
[4] La diferencia entre Ciencia Política y Ciencias Políticas, en sí, no es ninguna, su cambio de nombres se debe a la universidad o facultad que la oferta.
[5] Utilizando la expresión, de un querido amigo mío, que hace referencia, al acabose lingüístico o de pensamiento de alguien.
[6] Entendamos instituciones como las normas, las reglas, los acuerdos, y no sólo esas físicas como el edificio de hacienda o casas así.