jueves, 7 de febrero de 2013

¿Quién escribe para los jóvenes?

Indudablemente, quien predomina en esta sociedad mexicana, son los jóvenes, así lo ha señalado el INEGI: 54.3% tiene menos de 30 años. Sin embargo, quién escribe para ellos.
En los periódicos de hogaño, escriben columnistas que superan ese rango de edad, y no es que se menosprecie su labor articulista, empero, piensan un mundo distinto al mundo joven. Cierto es lo que dice Savater: los jóvenes no son el futuro de un país, sino el presente, y deben aprender del pasado, para no cometer los mismos errores en el futuro.
Pero cómo podría un joven hacerse llegar de un criterio: social; político; económico; religioso, si el lenguaje y las expresiones son de antaño, si el mundo que percibe a través de las letras, es un mundo que dista mucho del suyo.
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Muchos podrán decir: “¿Entonces de nada sirve leer a los clásicos como: Platón o Aristóteles? Por que ellos no escriben el lenguaje de la juventud.” Obviamente no estoy diciendo eso, lo que deseo dar entender es que si bien existe literatura clásica que debe ser leída desde su contexto, y adaptarlo al nuestro, la escritura actual también debe ser adaptada a esa nuevo generación que no siempre desea leer, también le gusta escuchar, otras tantas ver, debes en cuando sentir la politización de los temas en la Cosa Publica (Res-Publica).
Sin embargo eso no existe. Escribe fulanito de tal, el mismo que leyeron nuestros padres, u opina menganito, el mismo que incluso nuestros abuelos escuchaban. Entonces ¿Dónde quedó el espacio informativo para el joven? ¿cómo hacerse de información fresca y digerible si toda escrita para generaciones que no son la suyas? ¿se debe el adaptar, o los medios deben adaptarse al lector? Para mi es claro, en el siglo XXI, y aún más en el Internet, es el medio quien debe adaptarse al “consumidor”.
No sólo se debe de hablar de política de la misma manera como se a tratado por lo últimos años, se debe de hablar con una conexión de inquietudes. De qué carajos sirve que se debata los monopolios en México, si no está vinculado a la realidad social joven. Serviría aún más si en vez de debatir el prejuicio de los monopolios en un país, se dijera que al erradicar éstos, entonces, la banda (jóvenes) podrá hablar más tiempo a menor costo, y que las noches de farra ya no serán un acabose para los bolsillos de los trotamundos, en el caso del monopolio de Telcel. 
Cuando un joven pregunta: ¿Y a mí de qué me sirve saber de finanzas? En vez de que un columnista trasmochado mencione: “Dado que la riqueza de un Estado depende de…”, se dijera, ¡Ah pues muy sencillo! resulta ser que si sabes cuánto te cobra un banco por prestarte dinero (interés), sabrás realmente cuánto te costo pagar esa botella de alcohol en aquel bar que frecuentas, y no sólo eso, si el mesero gandaya de ese bar te dio un baucher por mayor cantidad de la consumiste, podrás acudir a las instancias gubernamentales “X” para que le digan al bar que no se pase de lanza.
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Para concluir: mientras hay viejos hablando su idioma, y jóvenes escuchando el suyo, no habrá una democracia en la politización, sino más bien, una gerontocracia opinóloga, y una juventud apática ante su realidad. La democracia será cosa de pocos, y no una cosa publica, como Debería ser.
Hasta pronto, y saludos.