miércoles, 23 de enero de 2013

El Touché del Sistema Judicial mexicano.

 

El caso de Florence Cassez siempre ha dado que hablar. Para aquellos que no sepan mucho del caso, trataré de dar una contextualización breve pero concisa sobre lo que aconteció.

El 8 de diciembre del 2005, Florence fue detenida junto a la banda de secuestradores denominada: Los Zodiaco. El líder criminal de esa organización delictiva era: Israel Vallarta, el que fue (o es) la pareja sentimental de la ciudadana francesa.

El caso no tendría mayor relevancia, sino hubiera sido por la manera en que se llevó a cabo el operativo de la “detención”. Pongo entre comillas: detención, por que en realidad, la detención ya había sido ejecutada por la otrora la Agencia de Investigación Federal (AFI), encabezada por el Negro Durazo del siglo XXI: Gerardo García Luna.

Sin embargo, el titular de la dependencia creyó conveniente hacer un montaje sobre la “detención” e invitar a los medios de comunicación, en especial, al duopolio televisivo (Televisa y TVAzteca). Al momento de la transmisión el espectador, quedó anonadado, quién no quisiera ver cómo se logra la captura de los malhechores en vivo y a todo color.

Sin embargo, la transmisión causó dudas, principalmente, por la forma en qué los AFI´s (si se permite la expresión) llevaron acabo la detención: sin un solo disparo, y los secuestradores ya sometidos, como si se rindieran por su propia cuenta. La periodista que analizó el caso, fue Denisse Merker, en su programa Punto de Partida, ahí se puede constatar, las fallas del montaje, y la manera en que el titular de la AFI, declara que en realidad sí había sido un montaje, y que no fue por que ellos (el AFI) así lo haya querido, sino todo lo contrario, fue a “petición” expresa de los reporteros de las televisoras.

En ese mismo programa, surge una segunda inconstancia (ésta fue la causa de la liberación de Florence el día de hoy). Al ser Florence extranjera, debe contar con asesoría consular, y esto tiene más lógica de lo que parece. Cómo se comunicaría verbalmente Florence, si su idioma es distinto al empleado en el país que fue detenida; cómo podría defenderse legalmente, si desconoce sus derechos como extranjera; al ser extranjera, su trato no debe ser distinto al de un residente, empero, sí debe contar con un apoyo consular, por su diferencia cultural. Sin embargo no contó con en ella, en su inmediata detención.

Y aquí quiero ser un paréntesis, debemos recordar, que cuando extranjero pisa suelo mexicano, el Estado mexicano debe de garantizar sus derechos y protección, aún más, debido a los acuerdos diplomáticos entre países, hay procesos que se deben llevar acabo en caso de delito(os) ocasionado (os) por sus ciudadanos.

Sin embargo, nada de esto se llevó acabo, todo la sentencia llevó la máxima expresión del dipsómano ex presidente de México, Felipe Calderón: “¡Aiga sido, cómo aiga sido!

Es ha tomar en cuenta, que la complicidad de actores políticos, como Genaro García Luna y tiempo después de la “flamante” Señora de Wallace, ya deja mucho que pensar sobre la culpabilidad de la Florence.

La sentencia que se emitió el día de hoy, que fijaba la pronta liberación de Florance, deja en claro un asunto de vital importancia para cualquier Estado Moderno: sobre los derechos humanos no está absueltamente ninguna ley. Por ello, debemos estar satisfechos, de que no importa a quién se le protejan los derechos humanos, criminal o victima, ambos deben de gozar de su integridad humana, pues en un Estado de Derecho, no se somete al criminal a la hoguera sino por el contrario, se le sentencia con hechos fundados y se le hace pagar por su acción, pues como escribió Becaria:

“Otros miden los delitos más por la dignidad de la persona ofendida, que por su importancia respecto del bien público. Si ésta fuese la verdadera medida, una irreverencia contra el supremo Ser debería castigarse mas atrozmente que el asesinato de un monarca; siendo la diferencia de la ofensa de una recompensa infinita por la superioridad de la naturaleza.”

Lo que aquí nos dice Becaria, es que los delitos no se miden por la indignación del afectado o los interesados, sino por la realidad social, por el daño ocasionado. Pues la Ley, no es una opinión, es una voluntad política soberana, que fue establecida a través del Contrato Social.

Los jueces que emitieron su punto a favor del dictamen, lo hicieron pensando (así lo expresó la Juez Olga Sánchez)precisamente en eso, el de la garantía de los derechos humanos, y en fijar una idea jurídica: si se viola el debido proceso, lo consecuente de ello, es nulo.

En otras palabras, si se detienen arbitrariamente, no importa el grado de criminal (jurídicamente hablando), éste gozará de su libertad, pues el Estado ejecuto mal su tarea como autoridad legitima.

¿O usted qué piensa?