domingo, 30 de septiembre de 2012

¿Ebrard el heredero de AMLO?

Todo parece indicar que Ebrard desea ser el candidato a la Presidencia de México por las “izquierdas” para el 2018, sin embargo, ha sido cauteloso, pues resalta sus reiterada confesión: “ En el 2015 veremos quién es quién en las izquierdas…”.

La primera lectura que logró concretar, es que hace un llamado a AMLO (Andrés Manuel López Obrador), en el cual le pide de forma indirecta que: si su proyecto de MORENA no logra el poder político que necesita AMLO para ser un candidato digno para el 2018, que se retiré, y que él sabe perfectamente que su mayor prueba (electoral) será en el 2015.

Otra lectura, parece ser que Ebrard no descarta la idea de ir en una coalición con MORENA en el 2018, sin embargo, la influencia que éste aposteriori podrá tener, depende de qué logré obtener en las elecciones del 2018.

Estás dos conjeturas, resultan ser coherentes, incluso viables. Sin embargo, si AMLO se retirara, sabría él que es para siempre. Así sucedió con Cárdenas, pasó de líder político a líder moral, es decir, de ser pieza clave, a ser pieza de comodín. Y si AMLO logra acumular  (más) poder político en 2015 y se impone como un candidato idóneo para la Presidencia, o logra ser el ejecutador principal de la estrategia en el 2018, Ebrard tendrá que negociar con AMLO, y no necesariamente con el PRD.

Ahora, AMLO sabe que si desea participar en el 2018 (como candidato o estratega principal), debe recordarle a Ebrard, que el que el PRD sea suyo, no significa que el liderazgo que logró acumular AMLO sea también de él. Y que lo es lo mismo administrar de manera vehemente una ciudad tan compleja como el Distrito Federal (como lo hizo Ebrard), que ser un político carismático, el cual logré seducir a millones, sin ni siquiera demostrar nada a cambio: más que su retorica elocuente (como lo hace AMLO).

Y es ahí donde viene el conflicto, pues más allá de lo que pase o deje pasar con MORENA, Ebrard desea ser candidato a la Presidencia de México, pero no puede serlo, sin el apoyo político de AMLO, pues 16 millones de votos, no son nada despreciables, aún con que se pueda salir con la tangente de que muchos de esos electores se irían con Ebrard, le quedaran millones a AMLO, que pueden definir la elección  del 2018 (ya se vio en el 2006 y en 2012).

AMLO está enfocado en MORENA, y Ebrard en su candidatura. Si el primero fortalece su ideal partidista, y el segundo afianza su candidatura (me refiero a que la afiance no con los partidos existentes de “izquierda”, sino con la ciudadanía), llegará el momento en que cada quien tendrá que sacar sus cartas, pues una candidatura tan viable y menos (estereotipada) como la de Ebrard, junto con un partido fresco, y con un líder como AMLO, hacia la Presidencia de México, resultaría catastrófico para la derecha, y muy atractivo para el electorado centrista.

Y quedan en el tintero tres preguntas: ¿Ebrard logrará mantenerse políticamente vivo como lo hizo AMLO?; ¿AMLO aceptaría ser Secretario de Gobernación, como lo aceptó AMLO?; ¿AMLO desistirá por una tercera candidatura, a favor de un proyecto conjunto con Ebrard?

Bueno, el sabio tiempo no lo dirá. Pues si algo se rescribe todos los días, es la política. O usted qué piensa estimado lector.