Todo parece indicar que el gobierno Ejecutivo será liderado por el partido más longevo de la historia partidista de México: el PRI (si es que Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) no emite una anulación de la elección presidencial).
Sin embargo, en la sociedad mexicana, con una cultura política incipiente, considera que ello significa que el nuevo Ejecutivo gobernara a brazos abiertos, pero: ¿Y el poder legislativo: el otro gobierno?
Pasquino nos dice: “Desde muchos puntos de vista, es también gracias a que es espacio de confrontación entre partidos que el parlamento (Congreso), cualquier parlamento, ocupa un papel central en el sistema político, en cualquier sistema político.” (Pasquino:2012)
Incluso esto nos dice, que en las democracias, es el poder legislativo el que está más a luz pública de su actuar, en México por ejemplo, es tangible la decisión popular cambiante al visualizar sus congresos, ya que sufren alteraciones, permitiendo que incluso fuerzas políticas endebles, tomen el liderazgo en futuras legislaturas, como sucedió en el 2006 teniendo un Congreso (legislatura LX,cámara baja) de esta forma:
Y en la siguiente legislatura (LXI (2009), cámara baja) quedo de la siguiente forma:
Las imágenes anteriores nos muestra, la alteración de las fuerza políticas en el Congreso (cámara baja) y como el PRI paso de ser la tercera fuerza política en el 2006 a ser la primera fuerza política en el 2009, incluso quedándose a 10 diputados para formar la mayaría absoluta, quedando sólo como mayoría calificada.
Acá lo importante es constatar, que los congresos son vulnerables, dependiendo de la percepción pública que se tengan de estos.
Pues bien, se puede dar una explicación de que el Ejecutivo se vio limitado en el 2006, debido a que no logro sumar fuerzas en el poder legislativo, y al enfrascarse en una lucha con las fuerzas de izquierda, con ello la izquierda, permitió transmitir una debilidad del Ejecutivo, cuando en realidad, el que no “dejaba” gobernar era la misma izquierda, dejando está no-negociación camino libre al partido de centro-derecha (PRI) que se amoldó a las condiciones, llevándose éste el liderazgo, lo cual se reafirma a en las votaciones estatales y federales recientes.
Por lo tanto, este 2013 el Ejecutivo inicia una tarea titánica, pues por segunda vez, el Presidente deberá negociar con la izquierda, pues de no hacerlo puede conllevar a la lógica legislativa y perder un brazo del gobierno: el poder Legislativo.
La conformación (legislatura LXII) para el 2013 será la siguiente:
Esto da lugar a una segunda fuerza política solida de izquierda. y que dependerá de la labor del PRI para lograr los consensos,más que de la izquierda, pues el primero debe lograr que el Ejecutivo sea visto como un poder fuerte.
Hay que recordar que cualquier creación de ley necesita de la votación de 3/4 del Congreso para su aplicación, por lo tanto, la tercera fuerza política (PAN), puede unir esfuerzos con la segunda fuerza política (izquierdas) para tomar por completo ambos, un brazo del gobierno, y obligar al Ejecutivo a entrar en un juego más de administración de decisiones legislativas, que acciones políticas.
Si bien es cierto, que la teoría de la Ciencia Política nos dice que las fuerzas más afines ideológicamente son las que se alían, en México, se ha constatado que el partido de derecha (PAN) ha preferido hacer coalición con los partidos de izquierda (PRD; PT; MC), por que en su lógica política, su oponente ideológico es el PRI, y su gran estructura partidista es un reto complejo, aún y en coalición atípica de partidos.
Desde mi humilde punto de vista, considero que la cámara baja, es una institución donde el gobierno dual se da más a menudo, que en la cámara alta, incluso, viendo a ambas cámaras actuar, es la cámara baja un espacio mayormente engreído, debido a sus tareas nacionales, como en el caso mexicano, la aprobación de: el presupuesto de egresos e ingresos; permiso para el abandono del país del Ejecutivo; comparecencia de secretarios de Estado, etc…
Concluyo con otro párrafo de Pasquino: “Es necesario agregar que en caso de que cualquier parlamento con un interpretación desviadora y mal planteada de su propia centralidad sistémica, intente transformarse en un organismo gobernante, termina inevitablemente por producir, según los casos, por un lado, la degeneración asambleísta del gobierno parlamentario, por otro el estancamiento del gobierno presidencial.” (Pasquino:2011)