lunes, 20 de enero de 2014

El poder en la democracia (Parte I de II)


No es lo mismo tener el poder bajo un régimen dictatorial que en un autoritario, ni mucho menos en un régimen democrático. Por ello, la obtención del poder no depende solo de las instituciones formales (como las leyes), pues también pueden emanar de instituciones informales (cultura, costumbres).
Para ser claro en este aspecto, utilizaré 3 aspectos que se han desarrollado en México, que sin embargo, han sido considerados como locuras o fueras de lugar, y a pesar de ello, lograron su objetivo.
En la democracia el mayor atributo de un actor político es su respaldo legitimo, es decir, el cuánto una sociedad considera que representa sus ideas o proyectos, o cuán de acuerdo está con lo que hace o deja de hacer. La legitimidad no necesariamente es directa, es decir, podrás no creer en mí, pero sí en lo que digo.
El caso AMLO (2006)
Quién no recuerda ese episodio, donde el ex-candidato presidencial se autonombro “presidente legitimo”. La mayoría de la sociedad considero esto como una locura, el hombre, se pensaba, había perdido la razón. La realidad fue otra.
Aunque la mayoría creía que la finalidad de este actor político era la de nombrarse Ejecutivo Federal, la verdad era que el actor deseaba que se dudará de la institución formal de quien era presidente (Felipe Calderón). Y sí, lo logró.
Aunque la mayoría no creyó que AMLO fuera el verdadero presidente, el simple hecho de poner en duda la existencia de Calderón como presidente, provoco que las acciones de este ultimo, fueran cuestionadas, y poco respaldadas, era una autoridad sin autoridad.
Todo fue parte de la escena, hay que lograr el objetivo sin importar los medios, AMLO lo logró de la manera más impactante, se le consideraría un loco, pero su objetivo estaba realizado: Calderón siempre sería cuestionado por su poca legitimidad.